¿Por que mi perro no quiere comer?

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Una de las dudas que surgen con mayor frecuencia en los dueños de perros es “mi perro no quiere comer”, ¿Cuál será el motivo?

Casi siempre, imaginamos que los perros son muy comelones. Si se les pone cualquier cosa enfrente, por muy apestosa y repugnante que sea, se la tragarán. No obstante, no todos tiene la suerte de encontrarse con un “buen comedor”, y si tu perro es quisquilloso con la comida, puede ser un poco complicado hacer que coma.

Investigue el motivo de que no quiera comer

Lo primero que hay que hacer frente un perro que no come es saber por qué tiene hambre. ¿Hay algún inconveniente médico o físico en su perro que le no permita comer?

Motivos porque su perro no quiere comer

Problemas bucales pueden hacer que un perro no quiera comer

Compruebe dentro de la boca de su perro y vea si puede identificar algún diente podrido o dolorido y palpe su mandíbula y encías para ver si puede sentir bultos o masas. Si esto resulta complicado, es probable que su perro sufra algún tipo de dolencia en la boca. Si ese esa la situación, no te arriesgues a que te den un mordisco mientras juegas a ser odontólogo perruno: llévalo a tu veterinario de cabecera de para que lo examine de manera profesional.

Perros decaídos que no quieren comer

Si no hay indicios de malestar dental, el siguiente paso es verificar la temperatura de tu perro y que el veterinario realice algunos exámenes de sangre para descartar otras causas fisiológicas. Hay una cantidad de trastornos que pueden hacer que tu perro no coma, como la fiebre, dolencias y trastornos gastrointestinales, estreñimiento, una nariz tapada que altere su sentido del olfato y, en algunas ocasiones, medicamentos y tratamientos como la quimioterapia pueden hacer que tu perro enfermo deje de comer. Tienes que considerar que los perros ancianos tienen mayor predisposición a diferentes tipos de dolencias.

Salud mental y su alimentación

Finalmente, hay razones emocionales por las que su mascota se rehúsa a comer. La ansiedad, la depresión y comportamiento de cría -en el que un perro se obsesiona tanto con una perra en celo que deja de comer (y todo lo demás que le gusta hacer) porque está en un trance de agitación emocional- pueden afectar al comportamiento alimentario de su perro.

Por experiencia, los perros pequeños tienden a ser más quisquillosos que los grandes. Una teoría puede ser por que requieren menos comida para subsistir y tienen menos hambre (y estómagos más pequeños). Las razas de perros grandes no pueden subsistir con restos de comida aquí y allá. Requieren gran cantidad de comida para estar bien nutridos.

Si no es alguna de las causas fisiológicas mencionadas anteriormente, lo que se puede deducir, es que tienes un perro quisquilloso, y si ese esa situación, puede ser un mundo de sufrimiento.

La naturaleza del perro

Es importante tener en cuenta que los perros no son muy especiales con lo que comen. Los perros domésticos descienden de lobos. Su instinto es comer todo lo que encuentran delante de ellos, por muy picante o poco apetecible que nos parezca, no son como los gatos que solo devoran sin pensarlo alguna carne que esté llena de frescura.

Comportamiento aprendido – Perros no quieren comer croquetas

En esta situación, si tu perro escoge lo que come, o se niega a comer, y no hay causas fisiológicas, tu perro ha creado pésimos hábitos alimenticios y eso, lamento decirlo, es culpa tuya. Lo primero que  debe ofrecer algún veterinario para tratar este problema alimenticio es sentarse y llevar a cabo un plan para deshacer los malos hábitos que el dueño ha cultivado.

Esta clase de comportamiento se pudo haber originado en un momento particular en el que el perro no quiso comer una cierta comida y el dueño respondió de manera inmediata sustituyendo esa comida por otra, “premiando” el accionar quisquilloso. Esto abre la puerta para que se cree un patrón en el que el perro manipula al dueño fingiendo que se muere de hambre porque no le agrada algo o porque quiere comida humana, el dueño al ver esto sufre y termina cumpliendo las exigencias del perro.

Cómo reeducar a un perro para que vuelva a comer sus galletas

La forma de que el perro vuelva a aprender a comer lo que tu quieres que coma es un proceso muy simple. Pon la comida del perro en su cuenco, déjala durante no más de 10 minutos y, si no se la ha comido, retírala y no le ofrezcas más comida durante 24 horas. Repita este proceso por un par de días y tu perro aprenderá de manera rápida que si no come cuando se le da, se va a enfrentar a 24 horas de hambre.

Hay casos de perros que han pasado de tres a cinco días sin comer, pero al final ceden. Parece que fuera una medida dura, pero un perro nunca morirá de hambre con un plato de comida al frente de él. De hecho, los perros pueden subsistir unas dos semanas sin comida antes de comenzar a padecer desnutrición.

Nota importante: este procedimiento de inanición no es una alternativa para los gatos, ya que hay un riesgo alto de desencadenar el trastorno del hígado graso metabólico, una condición letal en los felinos.

Métodos alternativos para que su perro coma

Si quiere probar un método menos duro para lograr que tu mascota se alimente, hay otras opciones:

Dale a tu mascota alimentos que tengan un aroma muy fuerte. Los alimentos con gusto a pescado son excelentes para los perros quisquillosos porque el olor es muy tentador.

Calienta la comida para hacerla más apetecible: a la mayor parte de los animales no les agrada la comida refrigerada.

Agrega algo de sabor a la comida de tu mascota, por ejemplo, caldo de carne o de huesos.

Consulte a su veterinario sobre los medicamentos cuyos efectos producen hambre, como el Valium, los esteroides anabólicos y la cortisona (pero en ningún caso administre medicamentos a su mascota sin el consejo del veterinario).

En casos muy ratos, su veterinario puede plantear mantener a su mascota privado de alimento con una dieta líquida administrada a través una jeringa, aunque es muy difícil que un caso de perro llegue a esa etapa de inanición.

Al cambiar de alimento a tu perro tienes que hacerlo gradualmente durante 10 días, en este proceso tienes que ir mezclando un poco de la nueva comida con la anterior desde el primer día, después ir aumentando la proporción en un 10% todos los días.

Por supuesto, hay una diferencia entre que un animal se resista a cambiar su dieta y que se niegue rotundamente a comer la dieta que le ha estado dando durante años. A menudo, las personas se enfrentan a problemas temporales de huelga de hambre cuando cambian a su mascota a una dieta equilibrada de carne fresca en lugar de una dieta comercial muy procesada, y los propietarios atribuyen esa resistencia a la irritabilidad. Sin embargo, si se les ofrece carne cruda en la clínica, nueve de cada diez perros la devorarán, ya que parecen saber intuitivamente que es una opción saludable.

Así pues, recuerde que, si un perro no tiene ningún problema médico y se niega a comer sus galletas o croquetas, simplemente está siendo quisquilloso, ¡y punto! Es de esperar que se produzca una batalla de voluntades, pero recuerde que, en la mayoría de los casos, su perro cederá antes que usted.